AUTOBIOGRAFIA

Me aburrí de escribir en prosa. Como meter mi cuerpo de norteño, de guaripa y huaraches ,en traje Valentino. 

Ahora va todo en asociación libre.

08.19.19

 

164. Alma Llanera

 

Entre nieve y terregales, lobos y coyotes, hamburguesas y tamales, trigo y algodón, maples y huizaches, decidí tomar sopa de las dos ollas... Los dos mundos convergieron en mí,

mezclados en la coctelera de mi cerebro.

Suish suish suish suish suish,

Directo al vaso, cabrón,

¡y zúmbatelo de un trago!

 

 

Yo,

tan Marco Polo,

aventurero,

piporresque,

explorador,

después de Europa me sentía la divina garza en tenis Converse.

 

Nada se me atoraba.

 

Al brincar de la barda al ruedo, capa en mano y de espontáneo baboso no esperaba ese toro, uf, qué digo toro, Minotauro, Asterión, fuerza cretense que no respetaba ningún grado. Yo tenía de Teseo lo que Canfinflas de James Bond. Gracias Dios la plaza estaba vacía.

 

Mis apodos previos al Gato: Fito, Hampón, Piolín, regresaron de la niñez y adolescencia para hacerme compañía en el exilio; me transformé en un cancerbero de cuatro cabezas: parte locura, parte poesía, parte teatro. Uno de ellos me quiere, otro me odia y el tercero es un pendejo. Vaya compañeros de aventura.

 

El primer año en Edmonton, Alberta, en medio de una tempestad de nieve y temperatura de 45 centígrados con factor viento, los tres avatares, payasos de mierda, le pusieron nueva letra a la canción Alma Llanera y mientras caminaba entre viento y nieve, me la cantaron a tres voces y a todo pulmón:

 

No naciste en una ribera ni en el Arauca vibrador

naciste en tierra de terregales,

coyotes,

cucarachas en la cocina,

ratas en el patio,

alacranes en la funeraria

colas de campesinos en el Banco Agrícola

bailes y balaceras

cadenas y pandillas

 redoba y acordeón en el Cielito Lindo

pasteleadas en el cine Martinez

puñetazos en las vías de tren

guajolotes descabezados

chivos degollados

cadáveres reventando féretros en la canícula

Chevrolets sin llantas ni radiador

circos y cirqueros

Danzantes y peregrinaciones entre los algodonales,

 plagas de saltamontes y gusano rosado

 bodas de rancho con ollas de mole y carne adobada,

espuelas y chaparreras,

Cobradores tocando a la puerta,

Pelìculas de vaqueros

De caballeros medievales

Temas bíblicos

Piñatas y pastel en el patio

Villancicos y rosarios en Navidad

Reprobadas en aritmética

Piquetes de hormiga

Trepadas y caídas del árbol de moras

La Marcha de Zacatecas

El corrido de Benjamín Argumedo

Las tías cantando boleros en la sala

Bailando la Jota Aragonesa

Las sequías

Las lluvias tardías

La explosión del tren pollero

Las libélulas zumbado en los canales

Vita, mi primera novia

Borbón mi primer enemigo

El limonero sin limones

El rosal sin rosas

Tampico y los camarones

La luna de miel en Acapulco

La Feria del Algodón

La madriza

La policía...

 

 

 

 

 

 


 

08.10.19

 

163. De Puente a Montserrat

 

Como pelota de tenis

Reboté en las dos raquetas del Señor:

A los diecisiete en Puente Grande,

a los veinticuatro en Montserrat.

 

De comecuras a novicio.

Mi madre tuvo la culpa.

Yo, la fortuna.

 

Con insistencia canina me atrinchiló por meses:

 

—Arf arf, vas a ir a estudiar con los jesuitas, ¿oíste?

—Miau miau, ¡ni de pedo!

—Arf arf, la Pereyra es el mejor colegio de la ciudad

—Miau miau, la Venustiano es la más barata, esos curas jesuitas son una bola de ladrones.

—Arf arf, ¡Fito! No seas grosero.

—Miau miau, ¡FFFTTT!

 

 

1964

 

Puente Grande me recibió a tijeretazos

snap snap, al piso mi copete a la Elvis

levantadas a las seis de la mañana

avena con gorupos en el desayuno

prepucios de filisteo los viernes

chicotazos por la noche

cilicio en muslos, deambulando de punto y coma

de rodillas en el comedor pidiendo perdón por alguna falta

limpiando excusados por faltar a la regla del silencio.

 

El latín estaba griego

El griego, críptico

La disciplina estricta.

 

—¡Répetas!—gritaba el cura de ojos dulces y boquita amarga.

—Péreme seño—el mocoso del autobús.

—¡Me saqué la verde!—el cuajo con cabeza de chirimoya.

—Jesus natus es nobis—cantaba el Gusa con la comparsa navideña.

 

Mi imagen física del primer año de noviciado era divina:

Corte de pelo de pelón de hospicio, mordidas incluidas

pantalones bombachos de payaso

Zapatos boludos con suelas gruesas de retrasado mental:

 

Un portento de humildad.

 

Pero el entusiasmo con el que todos, los treinta, tomamos el tercio, y vaya que el toro era de Miura, fue increíble. No nos importó la disciplina militar, el horario abrumador, ni barrer escaleras de abajo para arriba. Todos nos lanzamos al AMDG con entusiasmo adolescente con la certeza que hacíamos la voluntad de Dios. No hubo cerro que se nos empinara ni cuaco que se atorara. Bello.

 

Hoy en día extraño aquella fuerza de voluntad, devoción, entrega...

 

 

1973

 

Me extravíe al cambiar de continente.

Me había resistido a la chamba de nueve a cinco,

Al traje y los bostonianos,

Al señor Fuentes y las formalidades.

 

Tuve oferta de grabar disco en La Orfeón,

Pero había que dar las nalgas...la rechacé:

 

—Ah cómo serás pendejo, Gato, éstos cabrones te pueden hacer famoso. Ahí hay lana. No seas güey,  hay que dar las nalgas ahorita, pero después vendrá lo bueno. ¿A poco creías que ibas a empezar cantando tus rolas? Noooo, tienes que cantar primero la del Perro que ladra no muerde, y más tarde las tuyas. Así es como se asciende la cima mi cabrón.

 

Ignacio me había proveído de un detector de mierda. La conciencia no estaba en venta ni renta. Mejor muerto que aparecer como idiota en Siempre en Domingo. Ya en la vejez me siento orgulloso del Gato aquel, rejego, corajudo pero consecuente. Que conste, la conciencia la heredé de mi abuelo y mi madre. La espiritualidad me la dio el vasco, el santo de Dios.

 

Y me fui a correr mundo....sin rumbo y a lo güey, pero con la conciencia tranquila.

 

Cuando en el camino me asaltaron (las dudas, el abandono y la soledad) y me dejaron medio muerto a la orilla de la vereda, Maria Cassia, abad de Montserrat, samaritano venerable, me curó las heridas y me dio cobijo. Antes, Enrique María del Valle, jesuita santo y sabio, me había salvado del abismo. Puntual en su providencia, Dios mandaba siempre la remuda en mi camino.

 

A mis dos gurús los quise

y me quisieron.

Ambos músicos,

organistas virtuosos,

Bondadosos,

Santos.

 

 

Guadalajara en un llano....

Puente Grande en la colina

Montserrat en la montaña

Manresa a tiro de piedra

Qué más podía hacerme falta

En la vida.

 

Acerté la decisión

En el cruce de caminos

—golpe de suerte—

Coincidencia en la estación de trenes

Aleteo de palomas

volado.

 

Las lbélulas zumbaban sobre el agua cristalina

el jinete a todo galope levantando polvareda

el eclipse de sol durmió gallinas, vacas, zopilotes, el ciempiés y el alacrán.

El limosnero tiró el taco en el piso

los niños rompían la piñata.

 

Montserrat era feria y sardana en la plaza

Gregoriano en la basílica

Silencio en el convento

Y meditación trascendental en la cima.

 

 

 

 


 

 

08.03.19

162. Punto Muerto

Cuando el mundo se venía abajo me daba por congelarme.

Tieso

mente en blanco

El avión de mi vida en automatic

Los ojos muertos y el corazón vacío.

 

Colina empinada

Cargado de leña

Como burro que finalmente marcaba sus límites

Y se atoraba voluntariamente

Mandando al carajo al carretero, al arriero y a su chingada madre.

 

He tenido tres de esos eventos en mi larga vida. Los tres durante la juventud. Supongo que la vejez es la etapa del me vale madres, simplemente porque ya no hay nada qué perder, ni fichas para apostar y el casino se ha cerrado. Ni un volado vale la pena. Águila o sol es solamente, para los rucos, el recuerdo de una película de Pedro Infante.

 

Somos viejitos tiernos llenos de arrugas, achaques y bellas memorias. Ahhhh, y mucha sabiduría.

 

A estos eventos anímicos los  llamé, desde el principio, puntos muertos. No me atacaron en la adolescencia. Los cuatro años en el noviciado y juniorado jesuitas fueron un tumulto de horarios repletos de exámenes de conciencia, oraciones, visitas a la capilla, excursiones por cerros y valles, partidos de fut, básquetbol, softbol y diez mil cosas urdidas por nuestros superiores para espantarnos tentaciones y malos pensamientos. Táctica efectiva, hay que admitir.

 

En el DF se dio el primero, en los jardines del filosofado, cerca del establo.

 

Un pleito

Incendio forestal que venía aumentando hacía tiempo

Disputa de rockeros

Lucha libre

Insultos

Catorrazos.

 

El Chente, el Arredondo, paró el pugilato a gritos de ¡Ya cálmense, cabrones!

 

Cerré la cortina del alma

En un zaz que borró el mundo

Las gentes, los automóviles

los viaductos,

los buenos modales

El cielo y la tierra.

.

.

.

Silencio

.

.

.

Sordera espiritual

Ceguera.

Esquina bajan

El cachetón del puro sacando la cabeza

No hagan olas

Sálvese el que pueda.

 

Un mercurio alado de cuatro hélices me llevó a Manzanillo. Aterrizaje forzoso de cinturón apretado.

 

En el taxi

Apretaba manos

Cerraba ojos

Negaba el ser

La esencia

El yo y el otro

Los pecados capitales

La ley de gravedad

La baja del peso

Y hasta los sermones del Manzano.

 

Auto encadenado

volteado al revés como un higo,

con la caca pa juera

El coyote continuaba su persecución del correcaminos.

 

De higo me transformé en patata.

 

Sopita de pulpo

Mojarra al mojo de ajo

Vino blanco de Baja California.

El mar roncando y vociferando espuma.

 

Yo no pasaba de menso

Hipnótico

Epiléptico

Patético

Ido.

Ni los bikinis me entusiasmaban.

 

Sin clutch y atorado en primera

Mente en blanco como sábana de hotel

Tieso como salmón boqueando en popa

Cucaracha pisada

Gato jondeado por el culo

Viuda inconsolable

Niño nalgueado

Paracaídas sin abrir

Bragueta mordiendo pene

¡Ouch

Chin

Uta!

 

Ahora el lado bueno:

Trino era cocinero profesional,

Guardia de hotel vacío en baja temporada

Bracero en Texas en los cuarentas

Marinero pesquero en los cincuentas

Vendedor de camarón y cangrejo en el mercado de Manzanillo en los sesentas

Buen conversador

Pozo de sabiduría popular

Filósofo.

 

No abrí el pico en una semana.

Me limité a sonreír, asentir con la cabeza y pedir las cosas a señas.

Después de cocinar cantaba boleros

Tenía muy buena voz, cosa que negaba con un yaaaa, no le exagere, patrón.

 

Yo me limité todos los días a ver las olas

Una por una

Suishhhhh, suashhhhh

¡Boom!

Todo el día.

Terapia de hidrópico como Jonás dentro de la ballena,

O Pedro en zozobra de la fe

O Viaje de Simbad

La acequia y libélulas

La caguama dormida

O la gotera nocturna

El chivo degollado

Simón trepado en la columna

El Coreth madreando a la pregunta

Hemmingway pescando el marlín

Jesús sobre el mar

Titanic hundido

Nelson y Trafalgar

Suishhhhh, suashhhhh

¡Boom!

 

 


 

 

 

07.27.19

161. Carpinteros

 

Un océano de virutas anega el taller.

Cepillos de carpinteros rizan la tarde rubia

mientras los niños jugamos en el corral

entre gallinas y guajolotes.

 

La sierra eléctrica brama

mientras los martillos se van de crisma,

tozudos, irracionales y de frente, contra los clavos;

la carpintería es un remolino,

caos de actividad coordinada.

 

Bosque triturado

Gorriones mudos

Brinco inexistente de ardilla.

Temblor de tierra

Crujir de ramas

Mitad raíces

Mitad nada.

 

Juan tiene solamente dos dedos en la mano derecha,

anular y meñique. Gajes del oficio.

Cirilo ha perdido el índice.

 

Por pendejos, que conste que miles de veces les he advertido que el ojo no se despega de la sierra eléctrica, pero no, ¡los muy idiotas están pensando en putas y cervezas! Bien que se lo merecen.

 

En realidad es la venganza del  bosque. La sierra eléctrica se inventó en 1920. Apuesto que varias toneladas de dedos ha acumulado el destino desde entonces. Se le escaparon los taladores, pero no los carpinteros.

 

El precio de un féretro metálico sacaba el chivo de un mes, incluyendo sueldo de choferes y carpinteros. Esas cajas venían de Monterrey o Laredo, de calidad certificada, superficie fina como carrocería de automóvil, abullonadas con cojines y sedas de primera y ventanilla de cristal irrompible para mostrar el rostro del occiso durante el velorio. Heavenly Caskets era la marca que se leía debajo de las cajas gringas.  Desgraciadamente en el pueblo los ricos eran pocos y los pobres mayoría.

Los adinerados se iban en las metálicas,

los brujas en las de pino,

sin pintar,

lisas,

sencillas,

sin colchoncitos ni almohadas,

baratas y populares,

caballito de batalla del negocio.

 

La madera venía de Durango, infestada de alacranes.

El día del arribo comenzaba el corte,

las mismas medidas para diferentes féretros:

patas

cabeza

derecha

izquierda

y espalda.

Como piezas de Lego

se iban acomodando en grupos

De acuerdo con la estatura:

Los angelitos —bebés o niños— primero,

40 centímetros;

después adolescentes y chaparros

129 centímetros

y finalmente los adultos: 1.64 metros.

 

Enseguida venía la clavada,

los dedos apachurrados

las mentadas.

Después de dos semanas de corte, se acomodaba todo en las bodegas.

 

Naves siderales de pino

para el último viaje

a través de

paraísos aztecas,

Celtas,

hindúes,

cristianos,

Ateos...

 

Cuatro velas

letanías de rosario

cafè el gusto

pajuelazo de sotol

llorada en grande

viaje a la iglesia

—en caravana de coches

e infantería—

 Dies ira, dies illa,

aspergeo de agua bendita

Dale Señor el descanso eterno

vuelta al desfile fúnebre,

ahora al panteón municipal.

 

Las flores se marchitan,

El calor exprime las molleras.

Desciende el féretro

sostenido por cuatro muerteros

y dos reatas de jaripeo.

 

Los dos humildes enterradores,

Tuco y Tico,

Como los apodamos,

pala en mano sudan la gota gorda

y tapan la fosa.

 

Se les cierra el mundo a la familia,

se abren las puertas del paraíso,

y...

el resucitado entra al territorio de Pedro:

 

—Pasaporte?

—¿Que qué?....mmm...no traigo.

—¿Y a dónde pensabas que venías, pendejo? Estas en el paraíso, animal, ¿pasaporte?

 

Después de un largo silencio:

 

— ¡Es broma, menso, pásale a lo barrido, que estás en tu casa, la celestial, la chipocluda! ¿Un Don Julio o Cuervo?

 

Y Ravel se revienta el Bolero,

Kraftwerk el Trans Europe Express

Haendel el Aleluya

Los Beatles el Lucy in the Sky

Sinatra el My Way

y el Mariachi Vargas el Son de la Negra.